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FRESAS SALVAJES

PSICOLOGÍA DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA

¡PASAJEROS AL TREN! Fresas salvajes (Ingmar Bergman)

Se suele utilizar la metáfora “coger el tren” para referirnos a la vida de las personas, “no pierdas el tren” a las oportunidades que dicha vida te brinda y “subirte o no hacerlo” a la toma de decisiones.

El caso de Isak Borg y el trayecto que realiza en coche es nuevamente una metáfora de un viaje, en este caso hacia el pasado con el que resuelve dudas de su existencia actual.

Aunque hay otros personajes en los que analizar fases (Erikson), me quiero centrar en Borg por integrar varias fases.

El personaje principal es descrito como un cascarrabias egocéntrico y maniático al que le sobra la gente desde las buenas maneras y la cortesía. ¿Cuál es el origen?

El origen es una madre fría y distante que tiene falta de apego, de hecho en la visita que Borg le hace, muestra lo poco afectivo que es el personaje. Llega a decir que “siente frío en la tripa” y tal y como lo interpreto es como si nunca se hubiese sentido madre.Otro aspecto que el doctor Borg hereda de su madre es utilizar el dinero y el interés de los demás hacia él, como justificación a la falta de visitas y otras demostraciones de cariño. Esto mismo aparece en Isak Borg cuando recuerda a su nuera la deuda que Evald tiene todavía con él “los negocios son los negocios… soy una persona con principios”.

Pero al margen de una fachada caracterizada por la altanería y la arrogancia, es una persona insegura en el terreno social que parece no haber superado que el amor de su vida, Sara, le rechazase por su descarado hermano Sigfrid. El tren que tuvo que coger en ese entonces, fase de intimidad/aislamiento (Erikson), salió sin él obligándole a coger otro de consolación. La tirita a tal herida sentimental es su éxito académico, su posición económica y social, y la superioridad con la que se comporta en la única faceta de su vida a la cual ha entregado su mayor tiempo a costa de todo lo demás.

Cuando aparecen los tres jóvenes, (identidad frente a confusión de identidad), vuelve a encontrarse con una situación parecida a la que experimentó cuando “su” Sara decidía entre los dos hermanos: el descortés Sigfrid o el brillante pero distante Isak. El anciano parece regocijarse cuando Sara manifiesta que uno de los jóvenes, Víctor, ganará más dinero que su oponente “llegará lejos…” Existe un paralelismo entre ese joven e Isak, pero en esta ocasión Sara parece decantarse por el pretendiente brillante, por lo que Isak sería triunfador en su conciencia.

El haberse aferrado tanto a su vida profesional se muestra en la primera escena de su infancia en la casa de verano. En el sueño Isak llama a Sara y ésta no contesta como si se hubieran invertido los papeles entre lo que pasó realmente, ya que Sara, su mujer, su hijo, se sintieron abandonados por él; y en el sueño es él el ignorado.

En la escena matrimonial de Sigfrid y Sara,( intimidad frente a aislamiento), añora lo que podía haber sido su vida (zarpó el tren). La comparación con Jesucristo, que Erikson interpreta de la escena en el texto, es una metáfora sobre el sacrificio de si mismo para si mismo. Sacrificio del que se siente arrepentido por no haber luchado por ese amor.

¿Por qué se llama “Fresas salvajes”? La escena cumbre, la joven Sara recogiendo fresas y su idilio con Sigfrid, marca una etapa no superada del protagonista. Después de haber asimilado el error de su vida, dejar escapar a Sara, no quiere su inconsciente auto-reconocer ese error y por eso en el sueño se diagnostica “culpable de culpabilidad”. Hay un mar de contradicciones en un personaje atormentado que sigue refugiándose en su exitosa carrera. En el examen se ve a si mismo fracasando en lo que más ha dominado: el microscopio, el deber de un médico y el diagnóstico de una paciente.

Se da cuenta de que no quiere que su hijo cometa los mismos errores que él y quiere hacer algo por ayudar (laboriosidad frente a estancamiento). La visita, un mes atrás, de Marianne fue un intento de ésta para que el doctor Borg mediase entre el matrimonio (intimidad frente a aislamiento), y éste, en vez de actuar como un padre que no quiere ver fracasar a su hijo como él, ignora el problema y como solución ofrece “un curandero o un pastor”.

El viaje en coche, otro tren al que subir, le enfrenta a la fase integridad frente a desesperanza. El camino a Lund es un análisis reflexivo de su vida, afronta las decisiones y errores que cometió y se reconcilia con Sara, “eres el hombre al que amo, hoy, mañana y siempre”. Regresa a un tren anterior (laboriosidad frente a estancamiento) para hacer algo por su hijo y su matrimonio. No quiere lo mismo para Evald e intenta un acercamiento a pesar de la gran distancia entre padre e hijo. No quiere que la historia se repita: una educación estricta, una familia poco afectiva, un amor no correspondido, la posibilidad de tener hijos y un trabajo absorbente en el que cobijarse.

El diálogo entre padre e hijo no fluye con facilidad pero se alegra al ver que las aguas van a su cauce, Evald y Marianne continúan juntos. El resultado es laboriosidad.Antes de finalizar la película Borg se acerca afectivamente a Agda y, aunque ésta le rechaza por el qué dirán, deja la puerta entornada. El resultado es la intimidad.

En el viaje Isak se da otra oportunidad para tener una evaluación positiva de su vida (integridad).

Somos “dueños” de nuestras vidas y, la toma de decisiones, afrontar cada crisis y aceptar la decisión tomada tanto si es acertado como si no, nos ayudará a que nuestro paseo en el tren no sólo sea un destino, sino un viaje contemplativo hacia uno mismo.

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