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CONSEJOS VENDO Y PARA MÍ NO TENGO

CONSEJOS VENDO Y PARA MÍ NO TENGO

Qué familiar es cuanto se dice en el capítulo “Nunca, nunca, nunca ofrezcas un consejo”. Es el umbral, el ombligo umbilical  del que deberíamos partir cuando empezamos a manejarnos en el contexto social.

Cuando nos relacionamos con cualquier persona hemos adquirido el mal hábito de aconsejar al otro lo que debería hacer, cuando la premisa básica es” yo no soy la otra persona y mi mapa es distinto al suyo”; las circunstancias, experiencias, expectativas nutren y alimentan la forma en la que operamos y, por tanto, la capacidad empática. Por mucha sensibilidad que se tenga y lo mucho que se haya practicado el ponernos en el lugar del otro, jamás nos permitirá posicionarnos al cien por cien en el punto de mira de la otra persona. Es aquí donde nos planteamos que, efectivamente, los consejos son gratuitos, pero que pueden ser contraproducentes y dar una información equivocada que puede inducir a error. Pero creo, que el consejo llega a ser el experimento y el anhelo que intrínsecamente tenemos de poder cambiar las circunstancias que nos rodean y poder volver atrás, sin que nos afecte o nos revierta directamente y practiquemos desde la otra persona. Así no hay dolor.

En el fondo el acto de aconsejar es jugar con las hipótesis, como cuando hacemos una previsión de futuro para analizar racionalmente todas las vías que podríamos adoptar ante un problema, ver las alternativas y elegir entre las acciones barajadas. Al tratarse de situaciones hipotéticas no nos afectan, como cuando damos un consejo.

En el fondo, todo esto nos devuelve a la cara que somos seres egocéntricos y que nuestros errores los penalizamos o vivimos más intensamente por ser nuestros. Cuando son de otro, por buena intención que se tenga, jugamos con ellos.

Personalmente, me he sentido reflejada, incriminándome todas aquellas veces en las que, por ejemplo, en una entrevista de padres cuando éstos me han revelado preocupaciones que giraban en torno a sus hijos, yo he dado un consejo. Realmente, también supone una estrategia desde la que posicionarnos, que no afiliarnos, a nivel laboral. Qué pensarían de mi profesionalidad si no trato de darles una receta, por lo que volvemos a reafirmar nuestro egocentrismo; porque no se trata de mí o de la imagen que pueda dar como tutora de sus hijos, se trata de su problema y esto es mucho más serio.

La psicología social se ha encargado en numerosas ocasiones de estudiar la conducta altruista. Quizás dar  un consejo es la conducta inmediata que demuestra que tender ayuda a los demás nos hace seres altruistas. Incluso dentro de esta disciplina se han estudiado las expectativas, y los consejos son un mecanismo recurrente, por frecuencia y necesidad, que nos describen como seres sociales (o al menos en un exosistema como es el occidental; los orientales son mucho más cautos en este sentido).

Nos movemos en la sociedad del cambio y de la incertidumbre. Muchas veces me repito cuanto aprendí el curso pasado en este sentido para ayudarme y poder gestionarla mejor. Pero  esa incertidumbre es una premisa que no llegamos a asimilar porque incluso en la escuela tratamos de plantear a los alumnos problemas con respuesta cerrada. Damos unos contenidos cerrados, la creatividad con la que nacemos empieza a mermar con la finalidad de que vayan encontrando soluciones únicas. ¿Y si no hay solución? ¿Cómo vamos a vivir con ello si lo correcto es tener una respuesta cerrada, una panacea en la que movernos porque si no estamos perdidos?

Erika Landau defiende que la escuela no es un lugar donde hallar respuestas, sino el espacio en el que cada día los alumnos deberían irse con una pregunta. Es así como se promueve el pensamiento y el enriquecimiento. De lo contrario, sólo seríamos reproductores de lo que ya existe. No generaríamos más información a la sociedad y nos meteríamos en un bucle cerrado, repetitivo de lo que poseemos, de lo que está al alcance de cualquiera. “Afortunadamente no es así nuestro currículo” (mmmm).

Pero volviendo al ámbito terapéutico, recuerdo que en cierta ocasión me escandalicé ante la forma de proceder de una psicóloga con una amiga. Ésta se encontraba inmersa en una profunda depresión que le había absorbido las ganas de aferrarse a la vida. Tras explorar aquellos problemas que le atormentaban, la psicóloga le formuló el siguiente consejo a modo de pregunta:

-          ¿Qué es lo mejor que puede pasarle a una persona con depresión? Suicidarse y acabar con su vida.

Mi precario conocimiento de psicología, pero el cariño que me unía a esta persona me hizo llevarme las manos a la cabeza. ¿Acaso era eso un consejo? ¿Estaba tentando a su valentía o cobardía (según se mire) para que diese el paso? Pasados los días fui entendiendo que había sido terapia de choque; que volcó sobre el espejo la peor de las opciones que podía adoptar; que le hizo tomar conciencia de lo que no quería mi amiga, que era dejar de estar en este mundo. Esto fue uno de los aforismos que en el texto se describen: “si desea garantizar que el consejo sea ignorado, lo mejor es ofrecerlo cuando no haya sido pedido”.

Qué capacidad más analítica para “dar un consejo” de ese calibre.

Coda y da cappo:

Mucho tiene que cambiar nuestra filosofía existencial para que no se nos escape algún consejo. Creo que forman parte de nuestras habilidades sociales. Casi sustituyen las anodinas conversaciones de ascensor sobre el tiempo. Contar los problemas y dar consejo sobre los mismos nos devuelven nuestra existencia, nos reporta información de quiénes somos y de cómo situarnos al medirnos en los ojos de los demás. Es nuestro Efecto Pigmalión. Cómo romper con algo tan arraigado y salir de nosotros mismos para atender al territorio y no a nuestro mapa. Un orden de conciencia superior es lo que nos falta, para asimilar que somos y existimos al margen de los demás.

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4 comentarios

Garcilaso de la Vega -

Oda a la flor de Gnido (fragmento) -

Si de mi baja lira
tanto pudiese el son que un momento
aplacase la ira
del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento;
y en ásperas montañas
con el süave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese
y al son confusamente los trujiese,
no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y de sudor teñido;
ni aquellos capitanes
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes,
el fiero cuello atados,
y los franceses van domesticados;
mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también seria notada
el aspereza de que estás armada:
y cómo por ti sola,
y por tu gran valor y hermosura
convertido en vïola,
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.
Hablo de aquel cativo,
de quien tener se debe más cuidado,
que está muriendo vivo,
al remo condenado,
en la concha de Venus amarrado.
Por ti, como solía,
del áspero caballero no corrige
la furia y gallardía,
ni con freno la rige,
ni con vivas espuelas ya le aflige.
Por ti, con diestra mano
no revuelve la espada presurosa,
y en el dudoso llano
huye la polvorosa
palestra como sierpe ponzoñosa

Anónimo -

Sober y Wilson demuestran cómo las personas y tal vez otras especies han desarrollado la capacidad de cuidar a los demás como un fin en sí mismo:

¿Sobrevivir como especie? ¿Deseo de amar? ¿Manipular para dominar?¿ no sentir la soledad e huir del silencio? …etc.

El concepto de la conducta altruista no es el tema de tu post, pero al referirte a ella, quise matizar algo….pienso que la visión de la Psicología social es muy limitadora para un concepto que no se entiende sino es desde una mirada interdisciplinar al igual que el dar consejos (como tantos otros aspectos, sino casi todos los relativos a la especie humana )

…faltan miradas desde la filosofía, antropología y biología para entenderlo/nos …seguramente un maestro al igual que un psicopedagogo carecemos de ellas en nuestra formación y esto es un grave error.

Más quizás los blogs ayudan a paliar esas carencias porque el currículo es negociado, si se usa con la metodología adecuada…sino caemos en nuevas tecnologías para viejas metodologías…

Hay un consejo que suelen dar los músicos a otros músicos y pienso que es un gran consejo: ¡¡¡¡ disfruta ¡¡¡¡

http://www.springerlink.com/content/w132685u26w11j43/
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Vir -

Gracias por volver a escribir!

Quién no ha dado nunca un consejo? Aunque sea para el sofrito de la paella, en muchas ocasiones podemos aprovechar las experiencias de los otros; si no, no habría historia de la humanidad, siempre descubriendo lo mismo, jajaja.

Al leerte, no sé por qué no me planteaba tanto la parte de dar consejos, sino la forma de recibirlos, la importancia que les damos, si muchas veces lo que buscamos es que nos digan lo que queremos oír...

Supongo que buscamos esas recetas que son el camino rápido y que promete valer para todos, y al final no se acaba ajustando a nadi. Debo estar empatizando con los padres que te consultan, y creo que cuando una situación nos resulta nueva o nos sobrepasa, es lógico que pidamos ayuda, orientación; por ejemplo, el mundo "premamá" y "postmamá" es un hervidero de consejos, empezando por los de la abuela, que siempre tiene algo que decir. A lo mejor alguna diferencia radica en el grado de concreción de esa ayuda. Los padres se van más contentos con una solución que con una propuesta de buscarla por sí mismos, con esa "panacea" que da seguridad y control de la situación. Seguimos creyendo en la varita mágica que de un plumazo lo arregle todo.

Bueno, como nos vemos pronto, ya me darás un par de consejitos, jeje.

Besos,

Vir.

Alejandro -

Hola Esther

Espero que profundicemos pronto en esto para verle nuevos matices. He disfrutado tu post, como siempre, creo que esta asignatura de HH de Counselling va a resultar muy estimulante.

Como bien dices, tenemos un hábito muy extendido y automatizado para dar consejos. En sí no es que sea ni bueno ni malo, lo fundamental, más que tratar de eliminar esta opción, es comprender bien cómo funciona o no, qué ventajas e inconvenientes tiene, etc..

Sobre todo quería desvincular la idea de counselling con la de aconsejar. Y hacerlo pronto.

Mucho hay que explorar y creo que yas has introducido un par de buenas predicciones.

Seguimos

Alejandro
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