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LA HABILIDAD A PARTIR DE LA REPETICIÓN

LA HABILIDAD A PARTIR DE LA REPETICIÓN

El pasado viernes fuimos invitados por Alejandro a una sesión en la que íbamos a practicar Kárate a nivel muy elemental.

Cuando se nos comunicó tal actividad me pregunté; ¿qué tendría que ver con las habilidades sociales?

Rápidamente pensé que iríamos a hacer ejercicio de contacto físico que nos ayudaría a conjugar el cuerpo y el pensamiento. Que a través de la interacción crearíamos vínculos entre nosotros, porque estamos acostumbrados a una forma de relación muy formal que es el aula aunque la rutina no es precisamente nuestra compañera en la asignatura. Que se podría analizar el lenguaje corporal y la comunicación a través de esta disciplina y que siendo conscientes de esto, de nuestra corporalidad, nos ayudaría a ir en sintonía con lo que queremos mostrar o la información que queremos dar.

Pero a parte de todo esto me quedé con un aspecto muy simple pero fundamental en todo lo que nos rodea.

Desde pequeños nos enseñan hábitos y rutinas desde las necesidades básicas que nos ayudarán a sobrevivir en el medio. Nuestros aprendizajes van adquiriendo mayor complejidad y la repetición se constata como una estrategia con la que adquirir nuevas competencias. Y aunque en la escuela se ha desterrado la memorización como una metodología tediosa y poco atractiva, no en su totalidad podemos descartarla a la hora de adquirir nuevos conocimientos. Cuando aprendemos conducir, es con la práctica y la repetición como vamos tomando mayor seguridad en el manejo de un vehículo, y ni qué decir tiene si pensamos en nuestros primeros pinitos gastronómicos, comprobando que a medida que repetimos una receta mejor sabemos ejecutarla. Al practicar un deporte, al interpretar un instrumento…

Yendo al ámbito de la psicopedagogía, conocemos técnicas con las que entrenarnos en la obtención de determinadas habilidades cuando éstas no forman parte de nuestro repertorio. Así con el counseling, por ejemplo, nos entrenamos sobre hipotéticos contextos para desarrollar una forma de resolver situaciones en las que no nos sentimos seguros, bien por falta de oportunidad o por una carencia inherente al sujeto.

La repetición nos hace adquirir seguridad en nosotros mismos en relación con la tarea, por poner en juego cierta habilidad que con entrenamiento hemos asimilado. El kárate, como pudimos ver, es un área que ya en su procedencia (Japón) concede mucha importancia a la disciplina, a la fuerza de voluntad y la concentración. Conocemos el estereotipo japonés de meticulosidad, escrupulosidad y planificación de todo cuanto acontece en lo cotidiano. La improvisación se deshecha como alternativa con la que resolver cualquier situación y personalmente, aunque los ejercicios eran muy sencillos, (muy afortunadamente), vimos cómo con la repetición nuestros movimientos eran más precisos en unos casos (los que se centraban en la tarea) o salíamos con mayor seguridad en otros (quienes tal vez estábamos más preocupados de no hacerlo demasiado mal).

Por tanto, la repetición nos conduce a la adquisición de la habilidad.

Ahora bien, en el ámbito de la asignatura que nos compete, dado que el contexto social dista mucho de ser repetitivo, conocido, predecible o mecánico; nos pone en tesitura de que la habilidad social es una ardua tarea difícil de dominar en su totalidad. Yo diría que no lo conseguimos ni al 50% por todo lo que nos rodea en la vida y por los múltiples cambios a los que estamos sujetos a pesar de haber sido entrenados, al menos teóricamente, en la incertidumbre en la que nos movemos. Podemos estar preparados, al menos, haber asumido el concepto de “cambio”, pero nuestra conducta no siempre ha acomodado las respuestas que nos hiciesen parecer hábiles socialmente, (que lo de serlo es relativo).

Es contradictorio cómo siendo seres sociales, constituyendo cada uno de nosotros esa sociedad, no tengamos esas destrezas en nuestro repertorio que nos permitiese movernos como pez en el agua en nuestro propio terreno. El ser humano es muy complejo para el ser humano y ahora, después de experimentarlo y ver el paralelismo con la sesión de kárate, tengo la sensación de ser, aún más si cabe,  desconocedora de lo que son las habilidades sociales.

 Lo que sí tengo es un mayor control de incertidumbre para ir asumiendo que tales habilidades están lejos de ser adquiridas por la humanidad. Al menos en su totalidad, porque el cambio las hace difícilmente “entrenables”.

 

 

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2 comentarios

Alejandro -

Hola Esther (y Gloria)

¿Y qué te parece la habilidad de gestionar la incertidumbre que estamos también practicando y entrenando?

No es muy diferente que el karate o conducir o tocar música. La base puede que se aprenda automatizando muchos procesos, a base de repetición (por ejemplo practicar escalas), pero otra cosa es su aplicación a un contexto específico. Eso es lo que no se suele practicar tanto, y como no se practica, pues no se desarrolla.

Cualquier técnica de intercambio de Kárate (como las practicadas), en un contexto más libre (de combate o de defensa real) cambia muchísimo, por la cantidad de factores que intervienen de repente. ¿Cómo gestionar todo eso? ¿cómo adaptarte? Eso es otro tipo de habilidad más compleja, que tiene que utilizar las primeras.

Memorizar es necesario, y practicar, desde luego. Pero no es suficiente. Es lo que pasa a mucha gente que memoriza muchos movimientos de defensa ante un ataque ya conocido de antemano. Desde fuera parece muy diestro, pero una vez hay modificaciones en fuerza, intensidad, altura, otro brazo, velocidad, sorpresa, etc... no sale igual. Por eso lo importante no son las técnicas, los procedimientos, sino conocer los procesos que subyacen, que estarán presentes en cualquier situación. Los procesos se adaptan bien a cualquier contexto, las técnicas no tanto. Conozco gente que toca muy bien en casa, en ensayos pero que se cohíbe en directo. O gente que juega muy bien al tenis entrenando, pero no jugando un torneo o un simple partido. Todo eso requiere más habilidades, aparte de la mecánica inicial (necesaria pero no suficiente).

Seguiremos dentro de poco con un ejemplo de esto, con el que lo entenderás muy bien.

Un saludo

Alejandro

Gloria -

Hola Esther,

qué bien que escribas sobre tus impresiones de la sesión del viernes, ya que de alguna manera, me acerca a lo que allí ocurrió aunque, eso sí, filtrado todo ello por tus sentidos e interpretado por tu experiencia subjetiva.
Subjetiva... como subjetivo es todo lo que atañe a las relaciones sociales, provocando en nosotros la sensación de que jamás abarcaremos un mundo tan complejo y dinámico. Quizá estemos en lo cierto.

En términos generales, como bien apuntabas, “la repetición nos conduce a la adquisición de una habilidad”. Si la habilidad que buscamos desarrollar tendrá lugar siempre en circunstancias estáticas... bien por nosotros, pero... ¿qué ocurre cuando el contexto cambia? ¿cuándo nos damos cuentas de que, en esto de las habilidades sociales una receta (como las de cocina, jeje) aunque se practique mucho, no supondrá mejores resultados?
Creo que sólo nos queda tener tantas estrategias como nos sea posible, confianza en nosotros mismos pero, sobre todo, conciencia de/sobre lo que hacemos.

Besitos.
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